
El absentismo laboral como fenómeno estructural
Un informe técnico desmonta el debate del "fraude" frente al "recorte de derechos": el envejecimiento de la plantilla y la saturación sanitaria explican mejor el alza de la IT.
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Un informe técnico desmonta el debate del "fraude" frente al "recorte de derechos": el envejecimiento de la plantilla y la saturación sanitaria explican mejor el alza de la IT.
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El debate sobre el absentismo en España siempre acaba en el mismo sitio: "fraude" contra "recorte de derechos". El informe «Absentismo en España: Un desequilibrio entre derechos laborales y productividad», de Esteban Mate de Miguel (Fraternidad Muprespa) y el Graduado Social Joan Pañella Martí, obliga a salir de ahí. Los números dicen que esto ya no es una anécdota disciplinaria, es una tendencia estructural: la tasa de absentismo pasó del 5,12% en 2023 al 5,51% en 2025, y si miramos desde 2019 (3,41%) el salto es del 70,43% en solo seis años. En 2025 se iniciaron 926.394 bajas —un 14,4% más— y quedó una bolsa de más de 1,24 millones de procesos activos.
Lo interesante es qué está empujando el gasto. No es que las bajas duren más —la duración media incluso bajó ligeramente, a 39,29 días en el Régimen General—, sino que hay muchas más: 40,89 procesos por cada mil trabajadores en 2025. En el RETA el patrón es el inverso: menos frecuencia, pero una duración media que se dispara hasta los 101,83 días.
El informe evita explicaciones simples y apunta a tres factores que actúan a la vez:
El envejecimiento de la plantilla. Entre 2019 y 2025, los trabajadores de 50 a 64 años crecieron en 1,5 millones (+36,3%), y los mayores de 64 activos se multiplicaron por 2,6 (+160,35%). A más edad, recuperaciones más lentas y más dolencias crónicas —esto no es opinable, es biología.
Herramientas de control que han ido desapareciendo. Varias piezas se han movido a la vez: se derogó el art. 52.d) ET en 2020, que permitía el despido objetivo por faltas intermitentes justificadas —y con él se fue el mecanismo disuasorio más directo. La digitalización de la IT (RD 1060/2022) simplificó trámites pero, según el sector empresarial, diluyó el seguimiento cercano de las bajas. Los sucesivos permisos retribuidos del art. 37 ET —el de nacimiento llegó a 19 semanas en 2025— generan absentismo "organizativo" legítimo, pero que igualmente distorsiona la producción. Y la atención primaria, con una demora media de 17,5 días, cronifica bajas que deberían resolverse rápido.
La negociación colectiva neutraliza el incentivo económico. En sectores como Metal, Construcción o Grandes Almacenes es habitual que el convenio obligue a pagar el 100% del salario desde el primer día de baja. Para RRHH, eso diluye el efecto disuasorio; para los sindicatos, protege a quien tiene rentas bajas y trabajos físicamente duros. Los dos tienen razón, cada uno desde su lado.
A 20 de mayo de 2026, tres familias patológicas concentran entre el 65% y el 70% de la IT: osteomusculares (45,5%), trastornos mentales (20,3%) y neoplásicas (7,0%). Las osteomusculares lideran con claridad y han crecido un 25,3% en seis años —desgaste físico acumulado que se cronifica a partir de los 50, agravado por las listas de espera de traumatología. Los trastornos mentales y psicosociales son la variable que más preocupa: burnout, ritmos de producción, digitalización, con especial incidencia en sanidad, educación y servicios.
Para las empresas, el coste indirecto —pérdida de productividad, sobrecarga del resto de la plantilla, pérdida de conocimiento no sustituible— supera con mucho al directo de los complementos convencionales. Y las pymes son especialmente vulnerables: una o dos bajas simultáneas pueden comprometer su operativa entera.
A nivel de sistema, el gasto en IT llegó a 16.500 millones de euros en 2024 (AIReF), y el Tribunal de Cuentas certificó en mayo de 2026 un patrimonio neto negativo de la Seguridad Social de 106.138,7 millones de euros —el doble que en 2019. La OCDE, en su informe de abril de 2026, sitúa a España como el tercer país de la UE con peores cifras: 4,9 semanas de baja por empleado al año, muy por encima de Alemania o los Países Bajos (2,5–3,5 semanas).
Ni recortar prestaciones ni volver al modelo punitivo. La OCDE apunta en la misma dirección: modernizar la gestión del control y de la reincorporación.
Fuentes: Mate de Miguel, E. y Pañella Martí, J., «Absentismo en España: Un desequilibrio entre derechos laborales y productividad» (mayo de 2026); OCDE, informe sobre incapacidad temporal y mercado de trabajo en la UE (abril de 2026); Tribunal de Cuentas de España, fiscalización de la Cuenta General de la Seguridad Social (mayo de 2026); AIReF, gasto en prestaciones e incapacidad temporal (datos de 2024).